Por favor, quien lo sepa, ya está tardando en levantar la mano.
Es imposible saber cuál es el mejor modo de decirle a alguien que ya no le quieres, pero, sin duda, el corto de Curro Novallas es una manera de hacerlo original, diferente y sugerente. La realidad es la misma, dura, áspera y difícil de asimilar, pero el modo en que nos lo cuenta, hace que alberguemos alguna esperanza de que la vida sigue y no tiene porque seguir mal.
El director ha sido capaz de ver, a través del drama de sus personajes, una chispa de optimismo, y porque no de humor, que refleja a través de la luz, el color y la delicadísima canción de Françoise Hardy, Comment te dire adie.
Aunque tengo que reconocer que, todo esta puesta en escena no valdría de nada sin sus actores. ¡Bendita elección la de Salmerón y Jiménez! He disfrutado de una interpretación redonda en la que, tanto él como ella, cambian de registro con una agilidad admirable y, lo más importante, con credibilidad.
Para acabar, no puedo resistirme a decir algo obvio, pero no por ello fácil de conseguir. Novallas sabe muy bien donde colocar el objetivo y tiene muy claro que información quiere darnos con cada una de las imágenes. Es capaz de ‘explicarnos’ la historia de Marcos y Andrea, no sólo con lo que dicen sus personajes sino a través de las distancias, los planos y el movimiento que recoge su cámara. Es el arte de hablar sin palabras, el arte del cine.
Natalia Diz (mayo 09)
miércoles, 3 de junio de 2009
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